El pasado viernes 14 de noviembre Enrique Loayza inició su jubilación. Esto no sólo le significó despedirse de sus compañeros en el Servicio de Salud Metropolitano Central y dejar su trabajo como Dibujante Técnico del Departamento de Recursos Físicos y Jefe de Servicios Generales en dicho lugar, sino que además implicó decirle adiós a un fiel aliado: Maxhuber. Así es, porque desde que Enrique Loayza inició su carrera de dibujante técnico, el año 1961 en una oficina de ingeniería, la compañía de la familia Huber ha estado a su lado para solucionar todo lo relacionado con ploteo, producción y copia de planos.
Loayza recuerda que se contactó con Maxhuber por primera vez gracias a la recomendación de unos colegas. Al local que llegó fue la desaparecida casa central de Miraflores 250, donde el mismo fundador de la compañía, Max Huber, y su hijo Alfredo atendían el mesón. “En esos tiempos eran como talleres de impresión donde los planos se hacían con la heliografía”, relata Enrique Loayza, “no como ahora que es todo muy moderno en los locales”.
Tantos años de experiencia no sólo han transformado a Enrique Loayza en un dibujante técnico de excelencia, sino que también un cliente con un agudo ojo crítico. Y su conclusión al respecto es clara:
“en Maxhuber nunca me han fallado”.
Agrega que en todos estos años ha visto a una compañía proactiva y preocupada por entregar un servicio de calidad y solucionar los problemas de sus clientes. “Los cambios tecnológicos han hecho crecer a Maxhuber, sin que haya transado en su calidad humana, sus valores ni en excelencia de sus trabajos”, sentencia.
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